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Si AMLO no es un cacique, ¿quién es el decididor?
Por:  / 27 octubre, 2017
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Sólo los que no quieren ver lo que ocurre al interior de Morena no los conmueve ni les preocupa que en la mayoría de los Estados se empiece a manifestar con mayor fuerza la inconformidad por las formas impositivas que están ocurriendo. En la primera etapa de construcción del partido, la mayoría de los que decidimos formar parte de sus filas lo hicimos por convicción y porque su surgimiento era la respuesta natural al desprecio y alejamiento de los dirigentes del PRD con la militancia de esa organización política. Los documentos base y el llamado del dirigente principal de Morena, sostenían que se iba a construir un partido diferente a los del sistema y que éste sería democrático, incluyente y apoyado en sus bases de manera indefectible.

No pasó mucho tiempo para cerciorarnos de qué tipo de partido diferente se hablaba. Los encargados de las campañas de información y los responsables de hacer la propaganda del partido, empezaron a decir que Morena era AMLO y que AMLO era Morena. Desde entonces el partido empezó a dejar de ser de la militancia para convertirse en algo privado. Esta concepción maniquea se ha impuesto impunemente haciendo que el miedo de muchos los paralice o se inhiban para hacer una crítica sobre el comportamiento político de sus dirigentes. En los Estados donde están presentes la exclusión y el autoritarismo, los que hablan del pasmo que se vive y de los responsables de esta situación, si no son excluidos, son regañados o expulsados del partido. El arribismo y la prostitución política que prohíjan los coordinadores estatales son verdaderamente nefastos.

La equivocada idea de lo que debe ser un partido no puede obviar la necesaria relación de los órganos de dirección con sus bases. So pena de que en su haber partidista, esté sembrada una concepción absolutista como aquella de Luis XIV de que “El Estado soy yo” o asumir la insólita expresión de Nicolás Maquiavelo en el sentido de que el poder “es el placer de mandar y una sublime enfermedad que a todos nos ataca de vez en cuando”(1) Más recientemente el Dr. Armando Martínez Verdugo agregó la tesis de que en política “el poder es una relación social de dominio, control y mando” que se ejerce por parte del líder y de la clase que gobierna en cualquiera de los niveles (2)  Si no es esto lo que se observa en Morena, ¿qué es lo que pasa en Veracruz, Guanajuato, Yucatán, Nuevo León, Michoacán, Chiapas, Guerrero y en otras entidades?

Como militante de esta organización no puedo pasar por alto la afectación que esto significa. Más aún cuando Ricardo Monreal está a punto de caer en la cuna del PRI o del Frente Ciudadano. Su salida de Morena no tendrá grandes repercusiones en cuanto a lo político electoral. Su salida será su muerte política. Sostengo, en cambio, que la causa principal que subyace en la actitud y denuncia implícita que hace, es justamente la antidemocracia y la imposición que se vive en la organización y que hoy se empata con el encabronamiento que vive la base del partido en la mayoría de los Estados del país

Dice AMLO que la inconformidad que se manifiesta en sus actos políticos, son de gente infiltrada por los funcionarios públicos. ¡Falso! Sin embargo, lo que dijo en Juventino Rosas, Guanajuato, a propósito de las protestas hechas por los compañeros de Villagrán, miembros del colectivo “Morenos Trabajando” colectivo en el que se agrupan representantes de 16 municipios del Estado, francamente da pena ajena. Dice que “él no es un cacique, que está dedicado a dirigir un movimiento para transformar a México y que los que protestan son unos provocadores infiltrados” ¡Lamentable la información que le dieron y peor la acusación!

¡Si no es AMLO el que decide como él afirma, mucho más grave resulta que sus personeros o dirigentes de menor rango estén actuando por la libre para abrirle la puerta al oportunismo de todo signo, en lugar de apoyarse en quienes hacen la talacha que ordenan los cupuleros! ¿No sería mejor que se llamara a la militancia, a los movimientos y a las  resistencias de izquierda para construir juntos la opción que lleve al pueblo al triunfo en el 2018 y a la transformación real del país, en lugar de estar incorporando a personas sobradamente vistas en las filas de los explotadores del pueblo y de la corrupción? Hay les dejo estas críticas y estas opiniones para quienes las quieran oír. ¡Porque la situación, pinta mal!

(1)                 N. Maquiavelo, El príncipe, Prólogo, Editorial Tomo S. A. de C. V

(2)                 Poder Política Sociedad, Programa de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma de Chapingo

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