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De un Gobernador sin Cireneo
Por:  / 20 marzo, 2016
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“Tengo que terminar haciendo las cosas yo mismo…”, es el reproche de Rafael Moreno Valle a su equipo cercano de trabajo, de hace unos meses a la fecha más y más recurrente.
No es para menos.
Los números cada día le cuadran menos al gobernador de Puebla: un posicionamiento mediático envidiable pero que rebasó los límites y se desinfla en su propio efecto rebote; la percepción de una Puebla capital “diferente” pero con un falso impacto en los beneficios sociales inmediatos; una popularidad local estable pero con apoyo electoral a la baja para él y sus candidatos…
En fin.
Los objetivos logrados se han convertido en problemas ingratos.
Para él.
“Rafa nomás no logra hacer química con los poblanos”, me confió apenas hace un par de meses uno de los encargados de promover su imagen en un medio poblano oficialista.
A la pregunta de por qué, su respuesta es reveladora: “si para nosotros ha sido difícil hacer click con él, imagínate la gente que ya se da cuenta de que la están comprando al igual que a nosotros (los comunicadores)”.
Y los números —esos que pasan frente a sus ojos sin comprender el por qué—, no mienten.
Pero ese no es el punto prioritario de atención para él.
Lo que realmente le preocupa es que la operatividad política de su equipo de trabajo es cada día más deficiente, también.
O mejor dicho, recibe resultados que no se alinean exactamente a lo él ha encargado con toda precisión.
Cada día es más difícil seguirle el paso”, se queja uno de sus cercanos sin  importar quién esté frente a él.
Y es que ya no les importa expresarse de esa manera.
Y al triste entender de su “burbuja”, hoy sólo intentan que los encargos por lo menos salgan.
Por eso “tengo que terminar haciendo las cosas yo mismo…”, recrimina con justa razón (para sus personales intereses) Moreno Valle Rosas.
Entonces, a falta de eficiencia recurre a la lealtad.
¿Pero quién le es leal y además eficiente?
Tal vez Martha Érika y Melquiades, coincide la mayoría.
Y es que a raíz de que los acuerdos con los zetas se le escaparon de las manos, dos de sus más cercanos bajaron puntos en su ranking personal. Para colmo.
Por eso la falta de equipo.
Por eso su soledad.
Por eso esta innecesaria penitencia de semana santa.
Por eso terminará haciendo las cosas él mismo.
Aunque la cruz de Rafael Moreno Valle Rosas cada día sea más pesada.
Sin ningún Simón de Cirene que le ayude.
Y con más de un Judas.
 
© Adolfo Flores Fragoso
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